Una fuerte tormenta acompañada de intensas ráfagas de viento provocó daños materiales en la recepción del Hotel San Ángel, ubicado sobre el bulevar Jesús García Morales número 104, en la colonia El Llano, al poniente de Hermosillo, Sonora, durante la tarde del lunes 27 de julio.
El fenómeno provocó que puertas y ventanas de la recepción se abrieran por la fuerza del viento, mientras la lluvia y el granizo ingresaban al inmueble. Una de las ventanas terminó quebrándose y varios objetos, documentos y papeles quedaron esparcidos por el área, además de registrarse acumulación de agua y cristales rotos.
El incidente quedó registrado en video por Eddel Cadena, recepcionista del hotel, quien llevaba alrededor de tres meses y medio en el puesto. De acuerdo con su testimonio, inicialmente pensó que se trataba de una lluvia normal, pero decidió sacar su teléfono cuando observó que el viento comenzaba a abrir las puertas de la recepción y posteriormente empezó a caer granizo.
“Yo pensé que era una lluvia normal, pero cuando vimos que empezó a abrir las puertas, fue cuando saqué el teléfono y empezó a granizar y todo”, relató.
Cadena explicó que, pese a lo aparatoso de la situación, ninguna persona resultó lesionada. Después de que pasó la parte más intensa de la tormenta, el personal del hotel retiró los vidrios rotos y el agua que ingresó a la recepción. Elementos de la Policía y una ambulancia acudieron al lugar como medida preventiva ante la posibilidad de que hubiera personas heridas.
“Todos estamos bien”, aseguró el recepcionista. “Ya recogimos los vidrios, quitamos el agua, volaron varios papeles, vino la Policía, vino la ambulancia por si hubo algún herido, pero gracias a Dios todo bien”.
De acuerdo con reportes meteorológicos y de medios locales, la afectación en el Hotel San Ángel estuvo relacionada con un fenómeno conocido como microburst o microexplosión, una corriente de aire descendente que se desplaza rápidamente desde una tormenta hacia la superficie y, al llegar al suelo, se extiende en distintas direcciones provocando ráfagas muy intensas en un periodo corto.
Se reportó que la tormenta que afectó a Hermosillo estuvo acompañada de ráfagas de hasta 150 kilómetros por hora y señaló que el microburst registrado en el Hotel San Ángel provocó destrozos en cuestión de segundos. El mismo reporte indicó que las autoridades mantenían vigilancia ante la posibilidad de lluvias intensas, inundaciones repentinas, crecidas de ríos y arroyos, fuertes rachas de viento, actividad eléctrica y tolvaneras.
El Servicio Meteorológico Nacional había pronosticado para el 27 de julio lluvias muy fuertes con puntuales intensas de entre 75 y 150 milímetros para el norte y centro de Sonora, condiciones asociadas a tormentas que también podían generar fuertes rachas de viento.
El episodio registrado en el Hotel San Ángel fue uno de los ejemplos más visibles de la intensidad que alcanzó la tormenta en Hermosillo. Aunque los daños en la recepción fueron considerables y el viento provocó la ruptura de cristales y el ingreso de agua, hasta el momento no se reportan personas lesionadas por este incidente.