Tras la detención de Ángel Aguirre Rivero, exgobernador de Guerrero, se reveló que la motivación para ocultar las grabaciones relacionadas con el caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos fue porque presuntamente su sobrino, Ernesto Aguirre Gutiérrez, “estaba al tanto” de lo ocurrido con los estudiantes la noche del 26 de septiembre de 2014. Además, se señaló al exmandatario estatal por contar con presuntos nexos con el crimen organizado.
El exgobernador de Guerrero fue detenido el pasado 5 de agosto debido a su presunta responsabilidad en el ocultamiento de pruebas relacionadas con la desaparición de los alumnos de la Escuela Rural Raúl Isidro Burgos, ubicada en Ayotzinapa, Guerrero. Aguirre Rivero fue señalado por delitos relacionados con la administración de justicia y desaparición forzada de personas.
En la audiencia de imputación del exfuncionario se dieron a conocer declaraciones de testigos que colaboraron con la Fiscalía General de la República, quienes informaron que presuntamente tenía vínculos con grupos del crimen organizado que operan en Guerrero. También señalaron que instruyó la destrucción de las grabaciones de las cámaras de vigilancia del Tribunal Superior de Iguala.
Según estas declaraciones, dichas cámaras habrían captado el momento exacto en que el autobús donde viajaban los normalistas fue detenido por elementos de la Policía Estatal y Municipal la noche del 26 de septiembre de 2014.
Uno de los puntos más relevantes durante la audiencia realizada en el Centro de Justicia Penal Federal de Almoloya de Juárez, Estado de México, fue que los testimonios indicaron que la motivación para destruir el material fue porque su sobrino tenía conocimiento de lo ocurrido con los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, además de señalarlo por presuntos nexos con agrupaciones delictivas.
De acuerdo con información del diario La Jornada, uno de los testigos declaró que “no quería que se supiera porque él (su sobrino) tenía relación con el crimen organizado y se había dado la orden de que ejecutaran a los normalistas porque eran del grupo rival”. En la investigación también se señaló que los estudiantes habrían sido miembros de Los Rojos, grupo rival de Guerreros Unidos, al que presuntamente pertenecía Ernesto Aguirre.
Las declarantes, entre ellas la expresidenta y una visitadora del Tribunal Superior de Justicia, señalaron que Ángel Aguirre les habría solicitado las grabaciones de la noche en que desaparecieron los estudiantes. Los testigos afirmaron que, tras entregar el material, la presidenta del Poder Judicial de Guerrero fue amenazada por el exprocurador del estado, Iñaki Blanco Cabrera.
Por su parte, la visitadora declaró que el 29 de septiembre de 2014 Aguirre Rivero le preguntó si había visto los materiales que les solicitó y si existían copias de estos. Tras responder que no, el exgobernador le dijo: “No te preocupes, yo me encargo de ello, lo que me preocupa es que el pendejo de mi sobrino estaba al tanto”, y le externó su preocupación de que Ernesto Aguirre formaba parte de Guerreros Unidos.