Un nuevo tiroteo escolar ocurrido el miércoles 15 de abril en la provincia de Kahramanmaras, al sur de Turquía, dejó al menos nueve personas muertas, entre ellas ocho estudiantes y un profesor, y 13 más heridas, en lo que se confirma como el segundo ataque armado en centros educativos del país en menos de 48 horas.
De acuerdo con autoridades turcas, el presunto agresor fue un estudiante de aproximadamente 14 años, quien ingresó al plantel con cinco armas de fuego y siete cargadores, mismos que pertenecían a su padre, un exfuncionario policial que ya fue detenido tras los hechos.
El atacante irrumpió en al menos dos aulas de quinto curso, donde disparó contra alumnos de entre 10 y 11 años, antes de quitarse la vida dentro del mismo plantel.
Entre las víctimas mortales se encuentran un docente y varios menores, mientras que al menos seis de los heridos fueron reportados en estado crítico, lo que ha elevado la preocupación por la gravedad del ataque.
Autoridades locales señalaron que el menor ya había mostrado previamente problemas psicológicos, aunque no se han dado detalles específicos al respecto. La investigación continúa para esclarecer el entorno del agresor y las condiciones que permitieron el acceso a las armas.
Este hecho ocurre apenas un día después de otro tiroteo registrado el martes en la provincia de Sanliurfa, en el sureste del país, donde un exalumno abrió fuego dentro de una escuela, dejando al menos 16 personas heridas antes de suicidarse.
La sucesión de estos ataques, inusuales en Turquía, ha encendido las alertas a nivel nacional sobre la seguridad en los centros educativos y el acceso a armas de fuego, particularmente en entornos familiares vinculados a fuerzas de seguridad.
Tras los hechos, autoridades turcas han iniciado investigaciones formales, mientras se analizan posibles medidas para reforzar la vigilancia en escuelas y prevenir nuevos episodios de violencia.