La polémica por las esculturas de Fidel Castro y Ernesto “Che” Guevara en la Ciudad de México volvió a escalar luego de que la alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega, cuestionara la decisión del Gobierno capitalino de reinstalar ambos monumentos y propusiera que, en su lugar, los recursos públicos se destinen a obras de infraestructura o a reconocer causas sociales como las madres buscadoras y el personal médico.
El debate surgió después de que la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, anunciara que su administración colocará nuevas esculturas de Fidel Castro y Ernesto “Che” Guevara en otro punto de la capital, un año después de que la alcaldía Cuauhtémoc retirara las piezas ubicadas en el Jardín Tabacalera bajo el argumento de que habían sido instaladas de manera irregular y sin contar con la documentación correspondiente.
Las esculturas, inauguradas en diciembre de 2017, conmemoran el encuentro que ambos revolucionarios sostuvieron en la colonia Tabacalera en 1955, donde comenzaron a planear la expedición del Granma que desembocó en la Revolución Cubana. Desde su instalación han sido objeto de vandalismo, intentos de robo y constantes controversias políticas.
En respuesta al anuncio de Brugada, Rojo de la Vega difundió un video en su cuenta oficial de X en el que cuestionó que el Gobierno de la Ciudad priorice la construcción de monumentos cuando, a su juicio, existen problemas más urgentes por atender.
“Los recursos públicos deberían usarse para atender las necesidades de la gente: mejorar las calles, acabar con los baches, invertirle al sistema de drenajes para que nos dejemos de inundar”, afirmó la alcaldesa.
Posteriormente planteó que, si el espacio público va a destinarse a homenajear personas o causas, deberían privilegiarse aquellas que reflejan las problemáticas actuales del país.
“No voy a entrar a discutir si sería más representativa, por ejemplo, una estatua honrando a las madres buscadoras o al personal médico que hace milagros para atender y curar sin medicinas ni insumos básicos”, declaró.
La alcaldesa insistió en que las prioridades presupuestales deben centrarse en la atención de servicios públicos y no en monumentos con un significado político.
“Si de verdad quieren hacer historia, dejen de construir monumentos para los políticos, sobre todo si son asesinos y dictadores, y empecemos a construir soluciones para la gente. Yo, entre estatuas o calles, siempre voy a elegir las calles; entre la propaganda y la gente, siempre voy a elegir a la gente”, expresó.
Las declaraciones de Rojo de la Vega contrastan con la postura de la jefa de Gobierno, Clara Brugada, quien defendió la reinstalación de las esculturas al considerar que forman parte de la memoria histórica de la ciudad y anunció que serán colocadas en un nuevo espacio para evitar nuevos conflictos con la alcaldía Cuauhtémoc.
“He decidido que como Gobierno de la ciudad vamos a construir esas esculturas e instalarlas en otro punto de la ciudad para que no tengamos problemas de este tipo”, declaró Brugada durante una conferencia de prensa.
La mandataria capitalina explicó que su decisión también respondió a las manifestaciones realizadas por grupos ciudadanos que solicitaron el regreso de las esculturas tras su retiro y sostuvo que existen habitantes de la ciudad que respaldan su permanencia en espacios públicos.