José Gregorio, conocido en redes sociales como el vendedor de Vive 100 en Neiva, Colombia, volvió a ser tema de conversación luego de que su gesto solidario durante una jornada de recolección de útiles escolares organizada por la Gobernación del Huila tuviera una respuesta inesperada por parte de las autoridades departamentales.
Semanas atrás, en medio de una campaña institucional para recolectar cuadernos, lápices y otros implementos destinados a niños de escasos recursos, José Gregorio se acercó con lo poco que tenía a su alcance: un cuaderno y tres lápices. Su donación, aunque modesta en términos materiales, destacó por el contexto en el que fue realizada. Él mismo se dedica a vender bebidas energéticas Vive 100 en las calles de Neiva, recorriendo avenidas y semáforos para ganarse el sustento diario.
De acuerdo con testimonios de personas que presenciaron el momento, el hombre explicó que no tenía más para aportar, pero que quería sumarse a la causa porque entendía la importancia de que los niños tuvieran herramientas para estudiar. El gesto fue grabado y difundido en redes sociales, donde rápidamente se viralizó. Miles de usuarios destacaron su desprendimiento, señalando que muchas veces quienes menos tienen son quienes más están dispuestos a compartir.
La historia llegó hasta la administración departamental en cabeza de la gestora social Ángela Parra Fajardo, desde donde se decidió reconocer públicamente el acto del vendedor. Tras ubicarlo, las autoridades le ofrecieron un apoyo integral. Entre los beneficios otorgados se encuentra el pago de su arriendo, bonos de alimentación para aliviar su carga económica, herramientas que le permitan fortalecer su actividad comercial y un mes de almuerzos garantizados. Además, se iniciaron gestiones para mejorar las condiciones de su vivienda y recibió electrodomésticos que contribuirán a su bienestar y al de su familia.
José Gregorio es descrito por vecinos y conocidos como un hombre trabajador, constante y de trato amable, que día a día sale a vender sus productos sin importar las dificultades. Su situación económica es limitada, como la de muchos vendedores informales que dependen de las ventas diarias para cubrir gastos básicos. Precisamente por ello, su decisión de donar parte de sus ingresos a una causa social generó tanto impacto.
La actualización de la noticia muestra cómo un acto sencillo puede generar una cadena de solidaridad. Lo que comenzó como una contribución discreta terminó convirtiéndose en un ejemplo que movilizó tanto a la ciudadanía como a las instituciones. La respuesta oficial no solo buscó recompensar el gesto, sino también enviar un mensaje sobre la importancia de reconocer las buenas acciones.
La historia deja una reflexión clara sobre el valor de la empatía y la generosidad. En un contexto donde con frecuencia predominan las noticias negativas, el caso de José Gregorio recuerda que los pequeños actos pueden tener un alcance inesperado y que el bien suele regresar multiplicado.