En los últimos días comenzó a viralizarse en redes sociales la idea de que México estaría viviendo un proceso de “cubanización” o incluso de “colombianización”. La frase surgió principalmente entre críticos del gobierno federal, influencers políticos y cuentas opositoras, quienes aseguran que existe una creciente influencia de funcionarios, asesores y modelos políticos provenientes de Cuba y Colombia dentro de la administración mexicana.
La discusión tomó fuerza luego de que en X circularan publicaciones denunciando presuntas “charlas políticas” impartidas por el consejero político de la embajada cubana en México, José Maury, en escuelas del Estado de México. Usuarios difundieron imágenes y mensajes señalando que el diplomático habría participado en actividades dentro de la Escuela Preparatoria Oficial No. 179, en Tecámac, lo que desató acusaciones de “adoctrinamiento socialista” e incluso de “intervencionismo extranjero”.
Aunque hasta el momento no existen pruebas públicas de un programa oficial de adoctrinamiento en escuelas mexicanas, el caso encendió el debate sobre la presencia de funcionarios cubanos en espacios académicos y políticos del país.
¿Qué tan real es esto?
Hasta ahora no existe evidencia de un plan oficial para convertir a México en un sistema similar al cubano o colombiano. Sin embargo, sí hay hechos concretos que han alimentado esta narrativa y explican por qué el tema se volvió tendencia.
Uno de los principales puntos es el fortalecimiento de la relación entre México y Cuba durante los últimos años. El gobierno mexicano ha enviado ayuda humanitaria, combustible y libros de texto, además de mantener convenios para contratar médicos cubanos, algo que Morena ha defendido como cooperación internacional.
Además, representantes cubanos han participado en eventos políticos, culturales e ideológicos organizados por grupos afines a la izquierda latinoamericana en México. Para críticos del gobierno, esto representa una señal de creciente influencia política extranjera; mientras que simpatizantes consideran que se trata de relaciones diplomáticas normales entre países aliados.
Por otro lado, la palabra “colombianización” también comenzó a utilizarse en redes, aunque con distintos significados. Algunos la relacionan con una supuesta importación de estrategias políticas de izquierda cercanas al presidente colombiano Gustavo Petro. Otros la usan para comparar la violencia del narcotráfico en México con la Colombia de los años 80 y 90.
El problema es que gran parte del discurso en internet mezcla hechos reales con especulación. En plataformas como X y Reddit abundan teorías sobre infiltraciones políticas, operaciones extranjeras y supuestos acuerdos secretos, muchas veces sin pruebas verificables.
Analistas consideran que lo que realmente ocurre es un reacomodo político e ideológico en América Latina, donde México busca fortalecer vínculos con gobiernos progresistas de la región. Sin embargo, el miedo a la influencia extranjera, la polarización política y la desinformación han provocado que términos como “cubanización” y “colombianización” se conviertan en una nueva batalla narrativa en redes sociales.