Sin aclarar si esta solicitud se había dado por parte del demócrata, López Obrador insistió en que su gobierno no está a favor o en contra de alguno de los dos partidos estadounidenses, por lo que se negó a felicitar a Biden por su aparente triunfo.
El mandatario mexicano reiteró que su decisión no traerá a México ninguna complicación con la próxima administración de Estados Unidos, debido a que él está respetando las normas que establece la Constitución.
“No se quieren entender las cosas porque en el periodo neoliberal se hicieron a un lado los principios de las Relaciones Exteriores (…) No somos colonia, somos un país independiente, el gobierno de México no es pelele de ningún gobierno extranjero”, apuntó.