México vivió una jornada de tensión tras la caída de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, identificado como líder del Cártel Jalisco Nueva Generación. En distintas regiones del país se reportaron bloqueos carreteros, incendios de vehículos y enfrentamientos armados que alteraron la vida cotidiana de miles de mexicanos.
Las autoridades federales reportaron un total de 252 bloqueos en al menos 20 estados, generados en las horas posteriores al operativo en el que fue abatido el capo. De ellos, 229 ya fueron desactivados, mientras que 23 permanecían activos y otros cuatro tenían cierres parciales al cierre del domingo por la noche.
Los estados más afectados fueron Jalisco, Michoacán y Guanajuato, donde la intensidad de los hechos fue mayor y los reportes se concentraron durante varias horas. En estas entidades se registraron múltiples puntos bloqueados, vehículos incendiados y presencia reforzada de fuerzas federales y estatales.
En Jalisco, considerado bastión del grupo criminal, se vivieron algunos de los episodios más críticos: vialidades cerradas con unidades en llamas, suspensión parcial del transporte público y despliegues de seguridad en zonas estratégicas. Comercios bajaron cortinas ante el temor de nuevos disturbios y colonias enteras reportaron incertidumbre durante la madrugada.
La violencia también golpeó con fuerza a Michoacán, donde se documentaron bloqueos simultáneos en distintos municipios y enfrentamientos que obligaron a suspender actividades escolares en ciertas zonas. En Guanajuato, uno de los estados con mayores índices de homicidio en los últimos años, se reportaron quema de unidades, ataques a infraestructura y cierres preventivos de negocios, generando pánico entre la población.
Entidades como Colima y Nayarit también amanecieron con presencia reforzada de seguridad y reportes de incidentes aislados, mientras que en Tamaulipas y Guerrero se activaron operativos preventivos ante posibles réplicas violentas.
El impacto no solo fue en materia de seguridad. Escuelas suspendieron clases, empresas ajustaron horarios y carreteras estratégicas permanecieron cerradas durante horas, afectando transporte de mercancías y movilidad regional. La incertidumbre volvió a instalarse en regiones que ya enfrentaban altos niveles de violencia.
Mientras el gobierno federal aseguró que mantiene el control y reforzó la presencia militar en puntos clave, especialistas advierten que la magnitud y coordinación de los hechos evidencian la capacidad operativa que aún conservan las organizaciones criminales.
Así amanecen varios estados del país: con patrullajes intensivos, calles semivacías y una población que, entre el miedo y la rutina, intenta retomar la normalidad en medio de un escenario de alta tensión.