José Ramón López Beltrán, hijo mayor del expresidente Andrés Manuel López Obrador, respondió con ironía a las críticas que surgieron en redes sociales por su reciente visita a Jungala, un parque acuático de lujo ubicado en la Riviera Maya y operado por Grupo Vidanta.
A través de su cuenta de X, López Beltrán agradeció a quienes han difundido fotografías y comentarios sobre su estancia en el complejo turístico, al considerar que la polémica terminó convirtiéndose en una forma de promoción para la empresa.
El hijo del expresidente señaló que las críticas generaron una exposición que, desde su perspectiva, podría beneficiar al parque. En su publicación destacó a Grupo Vidanta como una empresa mexicana que genera miles de empleos y calificó sus instalaciones como un espacio “espectacular” para disfrutar en familia. Incluso invitó a continuar compartiendo la imagen del lugar.
La respuesta ocurre en medio de una nueva ola de cuestionamientos hacia integrantes de la familia López Obrador, particularmente después de que se conociera la revocación de la visa estadounidense de su hermano, Andrés Manuel López Beltrán, conocido como “Andy”.
El retiro de la visa provocó reacciones entre integrantes de Morena y partidos de oposición. Mientras López Beltrán calificó la decisión estadounidense como una medida política, la presidenta Claudia Sheinbaum cuestionó que se utilice el caso como argumento para realizar señalamientos sin presentar pruebas. La Embajada de Estados Unidos, por su parte, ha señalado que las visas pueden ser canceladas cuando existen razones para hacerlo, aunque no ha revelado públicamente los motivos específicos del caso.
En el caso de José Ramón, la polémica por sus visitas a instalaciones de Grupo Vidanta no es nueva. En 2025 fue cuestionado por una estancia en el resort Vidanta Riviera Maya, propiedad de Daniel Chávez Morán, empresario señalado públicamente como cercano al expresidente López Obrador.
Ante críticas anteriores, López Beltrán ha sostenido que no es funcionario público y que no administra recursos gubernamentales. También ha reconocido que desde 2020 trabaja para una empresa vinculada con un hijo de Chávez en Houston, Texas.
La nueva publicación vuelve a colocar al hijo del expresidente en el centro de la conversación pública, esta vez al responder a sus críticos y presentar la controversia como una oportunidad de promoción para el destino turístico.