Ronald Johnson, embajador de Estados Unidos en México, celebró la acusación en contra de una red de tráfico de armas hacia México, la cual abastecía al Cártel de Sinaloa desde Texas. El diplomático destacó que la medida reafirma el compromiso que tiene el presidente Donald Trump para desarticular las redes que suministran a las organizaciones criminales mexicanas.
El embajador señaló que el rastreo de armas de fuego ilícitas es una parte fundamental para lograr la desarticulación de los cárteles de México que operan en Estados Unidos. De esta forma, se obliga a que los operadores de los grupos criminales rindan cuentas y se pueda proteger a las comunidades de la frontera entre ambos países.
Históricamente, la frontera entre México y Estados Unidos se convirtió en un punto de tensión logística, ya que no solo hay flujo de personas, sino también intercambio ilícito que alimenta la inseguridad y genera violencia en las dos naciones de Norteamérica.
Con el fin de contribuir a la eliminación de estos actos, la Fiscalía del Distrito Norte de Texas interpuso una acusación formal en contra de una red criminal, la cual tiene a Estados Unidos como centro de sus operaciones. Esta ayudó a fortalecer las capacidades bélicas de los cárteles mexicanos, específicamente del Cártel de Sinaloa, calificado como una de las organizaciones más prolíficas y violentas.
Dentro de la imputación de la autoridad estadounidense se señaló a Loyd Walter Hall, de 27 años de edad, como el proveedor de armas a dicha organización criminal, o como fueron calificados por la administración de Donald Trump, “agrupaciones terroristas extranjeras”. Hall fue señalado como la pieza clave en esta red de tráfico de armas que pasaban por la frontera.
El Departamento de Justicia estadounidense indicó que el sujeto enfrenta un total de doce acusaciones formales en su contra relacionadas con el presunto tráfico de armas y la conspiración para proporcionar apoyo material al crimen organizado. De ser hallado culpable, Hall podría enfrentar una condena de cadena perpetua en prisión.
En la investigación se reveló que Hall no actuaba solo, sino que contaba con diversos colaboradores, entre ellos Jesús Quesada Meza, de 30 años de edad; Omar Velásquez, de 44; y Catlynn Ann Townsend, de 29. Esta última fue acusada de haber proporcionado declaraciones falsas ante un vendedor de armamento con licencia federal.
Además, se dio a conocer que la red contaba con la colaboración de un integrante del Cártel de Sinaloa que residía en Chihuahua, quien se encargaba de asesorarlos de forma técnica y operativa para la importación de los armamentos. El operador, aparte de recibir armas, proporcionaba conocimientos técnicos y estratégicos para ayudar a la red de Texas a evadir los controles de la frontera.
El embajador Johnson destacó que México y Estados Unidos deben seguir colaborando de manera bilateral para detener el flujo de armamento hacia los grupos del crimen organizado que se dedican a la distribución de drogas en ambos territorios.