Los recientes hechos de violencia atribuidos a agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés), particularmente en Minneapolis, Minnesota, han provocado una fuerte sacudida social que ya rebasó el ámbito político y de seguridad para instalarse de lleno en la esfera cultural. En medio de denuncias por uso excesivo de la fuerza y ejecuciones extrajudiciales, diversas figuras del cine, la música y la televisión han utilizado espacios de alta visibilidad como las ceremonias de premios y festivales internacionales para manifestar su indignación y fijar una postura pública contra lo ocurrido.
El clima de tensión se intensificó tras la muerte de Renee Good, una mujer de 37 años que fue abatida por un agente de ICE en Minnesota. Apenas dos semanas después, el sábado pasado, otro episodio estremeció a la opinión pública: Alex Pretti, un enfermero de cuidados intensivos de 37 años, fue derribado al suelo y asesinado con diez disparos por agentes de ICE luego de participar en una protesta pacífica e intentar auxiliar a personas que se encontraban cerca del operativo. El caso generó una ola de indignación luego de que el expresidente Donald Trump y la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, respaldaran públicamente la actuación de los agentes, calificando el tiroteo como un acto de “legítima defensa”.
Estos hechos coincidieron con la temporada de premios en Hollywood, lo que amplificó su impacto mediático. Durante la ceremonia de los Golden Globes, celebrada el 11 de enero, múltiples figuras del entretenimiento aprovecharon la alfombra roja para denunciar las políticas migratorias del gobierno estadounidense y el contexto de violencia que atraviesa el país. Entre ellas estuvieron Mark Ruffalo, Natasha Lyonne, Wanda Sykes y Jean Smart, quienes portaron pines con mensajes como “Be good” e “ICE out”.
El pin “Be good” hace referencia directa a Renee Good, cuyo apellido se convirtió en un símbolo de protesta y memoria. La frase, que puede traducirse como “sé bueno” o “compórtate bien”, fue adoptada por activistas y figuras públicas como un llamado ético frente a la violencia estatal y como una forma de honrar a la víctima, recordando su nombre en un mensaje sencillo pero contundente. Por su parte, “ICE out” es una consigna clara que exige la salida de la agencia de las comunidades y cuestiona su papel en la escalada de violencia.
Mark Ruffalo fue uno de los más directos en sus declaraciones. A su paso por la alfombra roja, el actor expresó: “Estoy verdaderamente triste por lo que está pasando en las calles de América, aterrorizando a las personas por sus papeles, aterrorizando y matando personas. La violencia está alta, la comida está cara, la gente no se puede enfermar, no les alcanza para pagar sus casas. Algo está verdaderamente mal”. Sus palabras conectaron la violencia migratoria con una crisis social más amplia que afecta a millones de personas en Estados Unidos.
Las manifestaciones continuaron días después durante el Festival de Cine de Sundance, que se lleva a cabo del 23 de enero al 2 de febrero. En este espacio, tradicionalmente asociado con el cine independiente y el activismo social, las críticas se intensificaron. La actriz Olivia Wilde calificó la muerte de Alex Pretti como “incomprensible” y advirtió que no se puede normalizar “ver a personas morir en las calles”. Natalie Portman también se sumó a las denuncias, enfocando su discurso no solo en ICE, sino en el gobierno federal en su conjunto, al describir las acciones de la agencia como “lo peor de la humanidad”, mientras lucía un pin con la leyenda “ICE out”.
Ariana Grande, una de las voces más influyentes del pop a nivel global, afirmó que “Minnesota está bajo la ocupación de agentes federales del ICE y CBP, y necesitamos su apoyo” subrayando la gravedad de la situación y la urgencia de la solidaridad. Jenna Ortega, por su parte, expresó en Sundance el contraste emocional de la industria del entretenimiento frente a la tragedia social: “Es difícil estar en un lugar como este, vestir ropa elegante y hablar de películas, cuando algo tan horrible está sucediendo”. La actriz también señaló que resulta aterrador que el gobierno “no haya tomado ninguna resolución real ni haya respondido” ante estos hechos.
Ante la magnitud de la indignación, la propia organización del Festival de Sundance decidió ir más allá de las declaraciones individuales y convocó a una protesta multitudinaria bajo el nombre “Sundance derrite a ICE”. En la movilización participaron diversas figuras del cine, entre ellas Elijah Wood, quien declaró: “Es horrible que las personas hayan sido asesinadas ilegalmente a tiros en Minnesota. Aquí estamos, en este festival de cine cuyo objetivo es unir a la gente; contar historias de todo el mundo. No estamos divididos; nos unimos”.
Lo ocurrido en Minneapolis y la reacción del mundo del entretenimiento evidencian cómo la cultura y el arte siguen funcionando como plataformas de denuncia y reflexión social. Lejos de ser gestos superficiales, las posturas asumidas por actores, actrices y músicos colocan estos hechos en el centro del debate público internacional y rompen la normalización de la violencia institucional.
Cuando figuras con millones de seguidores utilizan su visibilidad para cuestionar al poder, amplifican voces que de otro modo quedarían marginadas y obligan a mirar de frente realidades incómodas. En un contexto de crisis y polarización, el pronunciamiento de los famosos recuerda que el cine y el arte no solo entretienen, sino que también pueden ser herramientas de conciencia, memoria y presión social frente a las injusticias.