En un reciente informe de Insight Crime se reveló que el consumo de fentanilo en México no ha incrementado debido a que grupos del crimen organizado controlan quién y quién no consume este estupefaciente. Sin embargo, se resaltó que las encuestas sobre el consumo de esta droga están incompletas y esto impide dimensionar su presencia real en el país.
En el informe de Insight Crime, “Reglas locales, lecciones globales: cómo la gobernanza criminal moldea los mercados de fentanilo en el norte de México”, se detalló que los grupos criminales que dominan el tráfico de fentanilo en México desarrollaron un papel central en el consumo del opioide sintético.
Insight Crime destacó que el fentanilo ha transformado silenciosamente los mercados ilegales de droga en México, ya que estas organizaciones se convirtieron en las principales productoras y exportadoras de la droga a Estados Unidos. Además, mencionó que se ha creado un consumo interno y que la distribución minorista de la droga ha recibido poca atención.
De acuerdo con el documento, en ciudades del norte del país como Tijuana, Mexicali, Hermosillo, Nogales y Ciudad Juárez, la economía ilícita de fentanilo se arraigó a nivel local y generó presiones inéditas en materia de salud pública y seguridad. Sin embargo, su expansión ha sido desigual, ya que los grupos criminales que controlan la economía local de drogas no son homogéneos y esto ha permeado en decisiones estratégicas sobre el mercado de fentanilo.
Según el informe, en Baja California se promovió de manera activa el consumo de fentanilo, lo que consolidó este mercado. Por otro lado, en Sonora y Chihuahua se restringió la distribución del opioide, lo que limitó su consumo a ciertos nichos de usuarios.
El estudio detalló que las afectaciones a los usuarios de esta droga han sido considerables y que la llegada del fentanilo causó olas de sobredosis y daños a la salud de la población que lo consume. A pesar de que existen señales de que la problemática se ha estabilizado, aún existen riesgos y la crisis ha sido subestimada por las estadísticas oficiales, lo que limita la capacidad de instituciones públicas y no públicas de responder de manera efectiva.
Insight Crime señaló que, aunque el estudio se centró en México, la problemática es relevante a nivel global, principalmente en países que también han registrado consumo local de fentanilo, como Estados Unidos, Canadá y países europeos. Destacó que entender la dinámica local de los grupos criminales en México es clave para diseñar respuestas más efectivas, pues la combinación de estrategias de seguridad con programas para minimizar los riesgos sanitarios asociados al consumo de drogas ofrece una alternativa más sostenible.
Entre sus hallazgos se mencionó que, en el norte de México, esta droga se ha introducido a mercados ya establecidos como el de heroína, metanfetamina, cocaína y marihuana. Señalaron que en mercados internacionales también el fentanilo rara vez aparece de forma aislada.
Por otro lado, señalaron que el norte del país, en los últimos años, ha experimentado una reorganización significativa en la que los grupos criminales influyen de forma directa en la disponibilidad, precios y formas de distribución. Además, recalcaron que existen diversas formas de introducir el fentanilo a los mercados, entre ellas, la mezcla discreta con otras drogas o el ofrecimiento abierto como una alternativa más potente.
En 2024, la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones (CONASAMA) emitió el informe “Informe de la demanda y oferta de fentanilo en México: generalidades y situación actual”, en el que se explicó que una de las principales razones por las que el consumo del fentanilo ha incrementado “es que se trata de una sustancia psicoactiva 100 veces más potente que la morfina y 50 veces más potente que la heroína”.
Detalló que desde 2011 se documentó a nivel mundial una ola de fallecimientos por sobredosis asociadas al uso de fentanilo. Argumentó que tan solo en 2021 se registraron más de 80 mil muertes por sobredosis secundarias al uso de opioides, incluyendo el fentanilo. La CONASAMA dijo que, dada la relación geopolítica con Estados Unidos, la problemática ha impactado de manera directa en México; sin embargo, expresó que se mostró en una escala mucho menor, pero con crecimiento sostenido.
Como lo señaló Insight Crime, los datos tienden a subestimar el número real de muertes por sobredosis en México debido a diversas limitaciones. El medio de comunicación puntualizó que uno de los factores es que “a menudo, por falta de equipo o tecnología, el personal de salud recurre a evaluaciones clínicas basadas en los síntomas, el contexto en que se encontró a la persona y otros indicios. Sin embargo, estas conclusiones suelen registrarse como ‘observaciones’ y no siempre se incluyen en la base de datos oficial”.
Además, en México la mayoría de hospitales y servicios de salud operan bajo los estándares internacionales de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cual solo reconoce un código para las muertes por sobredosis de opioides; por lo que no es posible diferenciar cuántas de las muertes están vinculadas al consumo de fentanilo.
Para finalizar, el informe de Insight Crime señaló los casos de fallecimiento por sobredosis de personas en situación de calle, las cuales no son atendidas por personal médico; en su lugar, son atendidas por elementos de seguridad que, por falta de capacitación o para evitar trámites, clasifican las muertes como “accidentes o golpes de calor”.