El 17 de enero, el Scenic Eclipse II, un moderno buque de expedición australiano se vio rodeado por gruesos campos de hielo en el mar de Ross, a unas ocho millas náuticas de McMurdo Sound, durante una travesía turística entre Tasmania y Nueva Zelanda. Operado por Scenic Luxury Cruises and Tours, transportaba hasta 228 pasajeros y 176 tripulantes.
En respuesta al llamado, el rompehielos pesado USCGC Polar Star, el único activo de su tipo en la Guardia Costera de EE. UU., que se encontraba en la zona como parte de la Operación Deep Freeze 2026, acudió al auxilio de la nave turística.
Las imágenes oficiales difundidas por la Guardia Costera muestran al Polar Star rompiendo la capa de hielo y creando un canal de navegación, lo que permitió que el Scenic Eclipse II siguiera al rompehielos hasta un área sin obstáculos. Pese a la complejidad de la situación, no se reportaron heridos ni daños materiales, y el crucero pudo reanudar su itinerario hacia su destino en Nueva Zelanda sin interrupciones mayores.
La operación coincidió con el 50 aniversario de la entrada en servicio del Polar Star, lo que medios como Fox News destacaron como un hecho simbólico de la capacidad continua de la Guardia Costera para enfrentar desafíos extremos. Pasajeros a bordo también vivieron el momento con un tono más ligero, compartiendo anécdotas como la degustación de champagne mientras observaban la maniobra desde las cubiertas del crucero, según reportes de prensa internacional.
Este incidente pone de relieve los desafíos únicos de la navegación en la Antártida, donde las condiciones del hielo marino son impredecibles y pueden cambiar rápidamente, incluso para embarcaciones diseñadas para esos entornos.