El hallazgo de un túnel clandestino conectado directamente a instalaciones de Petróleos Mexicanos volvió a exhibir el nivel de operación y sofisticación que han alcanzado las redes dedicadas al robo de combustible en México. Esta vez, el operativo federal ocurrió en Santa Catarina, Nuevo León, muy cerca de Monterrey, donde autoridades federales descubrieron una instalación subterránea utilizada presuntamente para extraer, almacenar y movilizar hidrocarburo de manera ilegal.
La Fiscalía General de la República confirmó el aseguramiento de más de 205 mil litros de combustible, además de tractocamiones, autotanques, maquinaria, herramientas y distintos equipos relacionados presuntamente con actividades de huachicol.
De acuerdo con el fiscal Ulises Lara López, la excavación fue localizada en la Terminal de Almacenamiento y Despacho de Pemex, donde el túnel conectaba directamente con un inmueble cercano ubicado sobre el antiguo camino a Villas de García. La conexión clandestina permitía presuntamente sustraer combustible desde las instalaciones oficiales hacia un centro oculto de operaciones.
El sitio funcionaba prácticamente como una base logística completa. Las autoridades detectaron áreas destinadas al almacenamiento ilegal de hidrocarburo, espacios de carga para pipas y zonas utilizadas para coordinar el transporte clandestino del combustible. En el inmueble también había oficinas improvisadas, contenedores adaptados, cajas secas y unidades pesadas listas para mover el producto.
Sin embargo, uno de los aspectos que más llamó la atención fue cómo estaba acondicionado el interior del lugar y del propio túnel. Las imágenes difundidas por la Fiscalía mostraron que no se trataba únicamente de una excavación improvisada, sino de un espacio utilizado constantemente por quienes operaban la red.
Dentro del predio fueron encontrados espacios comunes con mesas, bebidas, refacciones automotrices y hasta un futbolito, lo que dejó ver que las personas involucradas permanecían largas jornadas dentro de la instalación clandestina. Una de las áreas acondicionadas incluso parecía una especie de zona de descanso o convivencia para quienes trabajaban en el sitio.
El túnel además contaba con costales de arena colocados a los costados, presuntamente para reforzar la estructura o contener filtraciones, lo que evidencia cierto nivel de planeación y conocimiento técnico en su construcción. Hasta el momento, las autoridades no han informado cuál era la profundidad exacta de la excavación ni cuánto tiempo llevaba operando.
Durante el cateo, elementos de la Agencia de Investigación Criminal aseguraron 205 mil 418 litros de hidrocarburo, 23 tractocamiones, 10 autotanques, una grúa, siete cajas secas, tres vehículos particulares, un contenedor marítimo metálico, un cubitanque, tambos, bidones, costales de arena, herramientas de construcción, documentación diversa y un teléfono celular.
Las fotografías del operativo sorprendieron no solamente por el volumen del combustible asegurado, sino por las condiciones en las que operaba el lugar. El hecho de que existieran áreas acondicionadas para convivencia, herramientas organizadas, mobiliario y entretenimiento dentro de una instalación ligada presuntamente al robo de combustible provocó una fuerte reacción entre usuarios en redes sociales.
El caso también vuelve a abrir cuestionamientos sobre los niveles de vigilancia y seguridad alrededor de instalaciones estratégicas de Pemex. La existencia de un túnel conectado directamente a una terminal de almacenamiento no solo refleja la capacidad logística de los grupos dedicados al huachicol, sino también las posibles fallas de supervisión que permitieron una operación de este tamaño sin ser detectada durante tanto tiempo.
Resulta difícil ignorar el nivel de confianza con el que aparentemente operaban los responsables. No se trataba únicamente de esconder combustible robado, sino de mantener una especie de centro de trabajo subterráneo equipado incluso con espacios de descanso y entretenimiento. El futbolito encontrado dentro del sitio se convirtió en uno de los símbolos más impactantes del caso, porque refleja hasta qué punto el lugar parecía funcionar con normalidad pese a estar conectado clandestinamente a infraestructura federal, la cual supuestamente debía estar protegida.