La mañana del martes 24 de febrero, en Cúcuta, Colombia, una tragedia puso de manifiesto las críticas y fallas persistentes en el sistema de salud del país. Una mujer identificada como Cecilia Quintero, de 70 años, falleció al interior de un dispensario de medicamentos operado por Droguerías Cafam para la Nueva Entidad Promotora de Salud, minutos después de denunciar públicamente las demoras y la falta de entrega de fármacos e insumos esenciales para su familia.
Según los informes periodísticos y testimonios recopilados, Quintero, residente del municipio de Los Patios, llegó al punto de dispensación ubicado en el barrio Los Caobos alrededor de las 6:00 a.m. (local) con la intención de reclamar la entrega de medicamentos y otros insumos formulados para su hijo en condición de discapacidad, que depende de productos como pañales y metadona, así como tratamientos para su esposo con afecciones cardíacas. Tras varias horas de espera, al acercarse a la ventanilla le informaron que no estaban disponibles los medicamentos que había solicitado, lo que generó un fuerte sentimiento de frustración.
En un video difundido ese mismo día, Quintero relató su situación con visible angustia y reclamó por el retraso en el suministro de insumos que, según dijo, tenían pendientes desde septiembre de 2025. En sus propias palabras expresó: “Soy Cecilia Quintero, madre de un hijo discapacitado. El setenta por ciento en silla de ruedas, me lo dejaron los paracos en silla de ruedas. A este joven le ordenan pañales, metadona, y desde el año pasado, desde septiembre, no le entregan”. También denunció que, aunque en ocasiones llegaban pañales, estos no eran entregados por el dispensario y que algunos medicamentos ni siquiera se habían recibido pese a estar formulados.
Tras expresarse ante otros usuarios que aguardaban su turno, Quintero se sentó en una silla dentro del establecimiento. Testigos cuentan que minutos después intentó levantarse y se desplomó de manera repentina frente a las demás personas presentes. Compañeros de fila intentaron auxiliarla e incluso practicarle maniobras de reanimación, y se solicitó la presencia de servicios médicos de emergencia, pero falleció en el sitio. Versiones preliminares señalan que el desenlace pudo haber sido producto de un paro cardíaco, aunque será materia de las investigaciones oficiales determinar la causa exacta.
El caso ha generado una profunda indignación pública e incluso intervenciones de organizaciones como la Defensoría del Pueblo de Colombia, que calificó la muerte de Quintero como “una desgracia y un fracaso colectivo” y advirtió que en el país “la crisis de medicamentos y salud ha cruzado límites inhumanos” al tiempo que llamó a no normalizar la falta de acceso a tratamientos esenciales.
Tras los hechos, Droguerías Cafam emitió un comunicado oficial en el que lamentó profundamente el fallecimiento de la señora Quintero, extendió sus condolencias a la familia y aseguró que su equipo activó los protocolos establecidos para atención inmediata, “solicitando la asistencia de los servicios de emergencia”. En el texto, la empresa añadió que, según la información disponible hasta el momento de la publicación, no se evidenció ninguna situación irregular por parte de sus funcionarios durante la atención. Cafam también aclaró que el caso se encuentra en proceso de verificación y que corresponde a las autoridades competentes esclarecer las causas del fallecimiento.
La Nueva EPS, entidad responsable de la afiliación de Quintero, también se pronunció en términos de lamento por el suceso y manifestó que trabaja de forma articulada con las autoridades y la red prestadora para esclarecer lo sucedido, además de solicitar el acompañamiento de la Superintendencia Nacional de Salud para garantizar transparencia en las investigaciones.
Este fatídico episodio se suma a otras denuncias y casos recientes de demoras en la entrega de medicamentos en diferentes regiones, alimentando el debate sobre la crisis del sistema de salud en Colombia y las dificultades que enfrentan miles de usuarios para acceder a tratamientos esenciales para enfermedades crónicas o de alto costo.