El colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco localizó una fosa clandestina con al menos siete bolsas que contenían restos humanos en un predio donde actualmente se construye un nuevo fraccionamiento en la zona de Balcones de Santa Anita, en el municipio de Tlajomulco de Zúñiga, al sur de la Zona Metropolitana de Guadalajara.
De acuerdo con información difundida por el propio colectivo y reportes de medios locales, el hallazgo se realizó durante una jornada de búsqueda en un terreno de aproximadamente 40 hectáreas donde se desarrollan obras habitacionales. En el lugar, las buscadoras detectaron indicios de enterramientos clandestinos y localizaron varias bolsas con restos humanos enterradas a cerca de un metro de profundidad, junto a un paredón de alrededor de dos metros de altura.
Indira Navarro, representante del colectivo, informó que dentro de una de las bolsas se encontró un fémur y otros restos óseos. Explicó que los cuerpos presentan poca evolución cadavérica, lo que sugiere que podrían haber sido enterrados recientemente. Hasta el momento no se ha confirmado cuántas personas corresponden a los restos ni su identidad.
El sitio quedó bajo resguardo de las autoridades para continuar con las labores de procesamiento forense y búsqueda de más indicios. Sin embargo, integrantes del colectivo señalaron que el hallazgo se produjo en un área donde se realizan trabajos de construcción y que, según sus denuncias, la presencia de restos humanos no había sido reportada oportunamente a las autoridades.
El predio ya había sido señalado desde meses atrás por el colectivo como un posible punto de inhumación clandestina, tras recibir reportes anónimos sobre movimientos sospechosos en la zona. Debido a que se trata de una propiedad privada en desarrollo, las buscadoras habían insistido en reiteradas ocasiones para que se permitiera el ingreso de autoridades y se realizaran inspecciones en el terreno.
Este hallazgo ocurre en medio de la persistente crisis de desapariciones que enfrenta Jalisco, uno de los estados con mayor número de personas no localizadas en el país. En los últimos años, colectivos de familiares han sido clave para localizar fosas clandestinas en distintos municipios de la entidad, muchas veces antes que las propias autoridades.
La localización de los restos también se da en un contexto político relevante, luego de que recientemente la presidenta Claudia Sheinbaum rechazara un informe de un comité de la ONU que califica las desapariciones en México como un crimen de lesa humanidad, lo que ha reavivado el debate nacional sobre la magnitud del problema y la respuesta del Estado.
Mientras continúan las diligencias en el predio de Tlajomulco, peritos del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses y personal de la Fiscalía del Estado trabajan en la recuperación de los restos y en la búsqueda de más indicios que permitan determinar el número de víctimas y eventualmente lograr su identificación.