El concurso de selección para el ingreso a nivel licenciatura en la Universidad Nacional Autónoma de México registró la operación de un mercado paralelo de venta de materiales, respuestas y servicios de asistencia durante la aplicación de las evaluaciones. En esta convocatoria se documentaron pagos de hasta 4 mil pesos para que personas externas realizaran el examen completo de los aspirantes.
Mediante la revisión de materiales digitales en plataformas de mensajería como WhatsApp y Telegram, se identificaron esquemas de comercialización de bancos de preguntas, lecturas resueltas, apoyo remoto en tiempo real e intentos de suplantación de identidad.
El modelo de negocio inició semanas previas al examen con la captación de aspirantes mediante redes sociales, dirigiéndolos a grupos privados bajo la promesa de entregar guías de estudio o recursos gratuitos.
Posteriormente, la oferta derivó en la venta de paquetes digitales con costos entre 200 y mil 500 pesos, promocionados como reactivos de aplicaciones previas que presuntamente volverían a aparecer en la prueba.
De igual forma, se detectaron cobros de hasta 4 mil pesos por servicios que prometían la realización completa del examen a través de la suplantación de identidad del estudiante.
Durante las jornadas de aplicación, los administradores de dichos canales promovieron accesos a grupos privados para ofrecer filtraciones directas y envío de respuestas simultáneas a cambio de pagos adicionales.
En el esquema de suplantación de identidad, los administradores solicitaban documentos personales y grabaciones en video de los aspirantes como parte del procedimiento de registro informal.
Especialistas en la materia señalaron que la evolución del modelo pasó de la memorización previa de reactivos a la verificación instantánea de contenidos gracias al uso de tecnología y mensajería encriptada. El incremento de estas ofertas ocurre en el contexto de la proliferación de academias preparatorias privadas que operan sin regulación ni supervisión oficial específica.
Dichas instituciones privadas suelen publicitar elevadas tasas de éxito en el ingreso, a pesar de que el proceso de selección institucional admite históricamente a uno de cada diez postulantes. Tras el inicio de las indagatorias institucionales, se observó una reducción en la publicidad de estos cursos que prometían puntajes elevados en redes sociales.
Por su parte, la Dirección General de Comunicación Social de la universidad remitió a los comunicados oficiales emitidos a inicios de mes, donde se informó sobre la presentación de una denuncia penal por prácticas fraudulentas.
Asimismo, la institución universitaria bloqueó evaluaciones por conductas atípicas e integró una comisión técnica especializada para auditar y revisar el desarrollo general del concurso de selección.